Punto Aparte
"¿Cómo se llama ese caballero que salió de Presidente", le preguntó Víctor Díaz, de ocho años, a un reportero de latercera.com, mientras recorrían lo poco que queda de Iloca, devastado por el terremoto y el tsunami del 27 de febrero. Víctor no duda al decir qué espera de Sebastián Piñera: "Que venga para acá y que nos traiga alimentos, carpas y colchonetas". "Y bombines para inflar los colchones", agrega sonriendo. Pocos testimonios podrían mostrar mejor el peso de la responsabilidad para quien asume la Presidencia en estos momentos marcados por el desastre natural. En su paseo por entre las ruinas y los escombros de Iloca, el niño describe cómo era su colegio, donde la comida era "medio mala", porque "no tenía sabor", aunque era buena "para aprender más y tener mejor memoria"; muestra las salas de clase donde "los pizarreños están todos hechos tira" y los baños, que hacía poco acababan de remozar. Y asegura que, si bien "soy más o menos para leer y cosas así, uno nunca tiene que perder las clases por algo así". Compungido, el pequeño también relata que su único amigo, "el mejor amigo del mundo", tuvo que mudarse lejos, porque el mar destruyó el negocio de sus padres. Pero no es la tristeza lo que predomina en Víctor -aunque se queje de que los camiones con ayuda "pasan de largo" por su pueblo-, sino la soltura para contar su historia, su buen ánimo ante la desgracia y su...