Las falencias de procedimiento, falta de preparación y personal, errores de información y de coordinación que ha evidenciado la Onemi reclaman una reforma profunda en esta repartición.
La confusión y las dudas que existieron en las altas esferas del gobierno fueron ostensibles y se tradujeron en una tardanza en tomar algunas decisiones cruciales.
El esfuerzo solidario de los chilenos servirá también para mostrar un rostro más amable de nuestra sociedad, que ha quedado resentida por los hechos de violencia producidos inmediatamente después del terremoto.
La emergencia obligará a las autoridades a una profunda reasignación del presupuesto público, redefiniendo prioridades y generando los recursos necesarios para las tareas de mitigación y para iniciar luego la reconstrucción.
El sistema para la prevención de tsunamis resulta completamente insuficiente. No se trata de un problema de equipamiento, sino de realizar un correcto procesamiento de los datos y de establecer protocolos e infraestructura de comunicación adecuados.
Es necesario que la coordinación entre las autoridades salientes y las entrantes se dé con la mayor intensidad posible, para que éstas lleguen a sus cargos con la máxima preparación e información y el traspaso no suponga trastornos en la correcta ejecución de los planes de ayuda.