25 de mayo de 2008
Mañana el sector retomará las negociaciones con el Gobierno, las que fracasaron hace unas semanas.
Miles de chacareros asistieron hoy al masivo acto convocado por los dirigentes rurales argentinos, en una demostración de poder que pesará en la negociación que el sector retomará mañana con el Gobierno por un cambio impositivo a las exportaciones.
En medio de una fuerte tensión política tras el reciente fracaso en las conversaciones entre las dos partes, el Gobierno participará hoy en un acto, en el que la conmemoración de una fecha patria podría entremezclarse con críticas hacia el sector rural.
Miles de chacareros, que llegaron temprano a Rosario 300 kilómetros al norte de Buenos Aires desde diferentes puntos del país, muchos en tractores y camionetas, se concentraron con banderas argentinas y consignas contra el Gobierno frente al escenario donde hablaban los representantes agropecuarios.
"Queremos que al Gobierno le vaya bien, porque si le va bien nos irá bien a todos. Pero sin el campo, eso será muy difícil (...) Basta de confrontaciones", dijo durante el acto Luciano Miguens, presidente de la poderosa Sociedad Rural Argentina, una de las cuatro entidades en protesta.
Los organizadores del evento calculaban que casi 300.000 personas se acercaron al acto. La prolongada disputa tuvo un nuevo capítulo el jueves pasado, cuando se frustró una esperada reunión con el Gobierno tras la huelga de casi dos semanas que realizó el campo en mayo, lo que no hizo más que sumar incertidumbre a un conflicto que ha sumergido al Gobierno en una crisis política.
Las autoridades, que acusaron al campo de organizar un acto opositor en Rosario, convocaron a los dirigentes rurales para que el lunes continúen las negociaciones.
"Queremos que se le reconozca al campo lo que aporta al país", dijo a la televisión una productora de maíz, soja y ganado que asistió a Rosario, en el corazón agrícola del país, junto con otras dos agricultoras.
Tras las frustradas negociaciones de la última semana, el éxito de la concentración del campo, medido en asistencia, podría ser un elemento de presión extra para las conversaciones con el Gobierno, que podrían ser retomadas el lunes.
Luego de la concentración de Rosario, la presidenta Fernández participará de un acto en la provincia septentrional de Salta como parte de los festejos conmemorativos de la formación del primer Gobierno patrio, para el que también se prevé una asistencia masiva.
El conflicto, que comenzó el 11 de marzo luego de la aplicación de un nuevo esquema impositivo, amenaza con paralizar las exportaciones de granos de Argentina uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos, ya que el sector rural no descarta volver a protestar con una huelga.
Los chacareros reclaman cambios en el sistema móvil de impuestos a las exportaciones llamados retenciones de granos aplicado en marzo, que implicó de hecho un alza en el gravamen que paga la soja, el principal cultivo del país.
La puja, que provocó la renuncia del ex ministro de Economía Martín Lousteau y una fuerte baja en la popularidad de la presidenta Fernández, hizo caer los mercados financieros locales en las últimas semanas y empujó las plazas internacionales de granos.