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25 de julio de 2008

MUNDO

Ex policía del caso McCann presenta libro en el que acusa a los padres de Madeleine

Rodeado de admiradores y curiosos, Gonçalo Amaral no se mostró preocupado por la posibilidad de que lo demanden.

EFE


24/07/2008 - 16:45

Gonçalo Amaral, el inspector portugués cesado cuando investigaba la desaparición de Madeleine McCann, presentó hoy como un héroe, rodeado de admiradores e incondicionales, el libro en el que acusa a los padres de la muerte de la niña.

Amaral, que se jubiló anticipadamente a los 48 años tras ser relevado del caso en octubre pasado, no se mostró preocupado por la posibilidad de que lo demanden por el contenido del libro.

El ex policía presentó esta tarde Lisboa, en un local de la cadena El corte Inglés, su obra Maddie: La Verdad de la mentira, que calificó como una reivindicación de su nombre y del trabajo de su equipo pero también un homenaje a Madeleine, "la víctima".

"Vivo en un Estado soberano donde hay libertad de expresión y el 25 de abril pasó hace mucho tiempo", dijo Amaral aludiendo a la Revolución de los Claveles que acabó con la dictadura portuguesa en 1974.

Con todo, en medio de un tumulto de cámaras, admiradores con carteles que le felicitaban a gritos y curiosos en busca de autógrafos, el ex inspector optó por no comentar una posible demanda de los padres de la niña británica, Kate y Gerry McCann, a los que expresó además sus condolencias por la pérdida de una hija.

El ex inspector reiteró la tesis del libro que considera probado por los investigadores que Madeleine murió la noche del 3 de mayo de 2007 en el apartamento de la costa portuguesa donde estaba de vacaciones con sus padres y aseguró que su publicación pretende "contribuir a la investigación y a que prevalezca la verdad".

La obra de 216 páginas entrega numerosos detalles de la investigación policial y recoge sospechas y hechos comprometedores para los McCann, que fueron exculpados de su condición de sospechosos cuando la Fiscalía portuguesa decidió el lunes archivar el caso por falta de pruebas.

El texto concluye que Madeleine pudo morir "como resultado de un trágico accidente", que "hubo una simulación de rapto" y que los padres "son sospechosos de participar en la ocultación del cadáver de su hija".

Amaral negó que en su obra haya un propósito de venganza aunque reconoció que desea limpiar su nombre y el de su equipo tras haber sido vilipendiados, sobre todo por la prensa británica.

Sudoroso bajo los focos de las cámaras de televisión el ex policía criticó que el caso haya sido archivado cuando considera probado por los equipos policiales de Portugal y el Reino Unido la muerte de la niña y las sospechas que recaen sobre los padres.

En el libro, Amaral revela presiones diplomáticas y políticas del Reino Unido y se queja de falta de colaboración de sus autoridades e incluso de los laboratorios de Birmingham que analizaron restos de ADN hallados en ropas, objetos y un automóvil alquilado por los padres después de la desaparición de Madeleine.

El ex inspector también cuestiona en su obra los testimonios de los amigos que acompañaban a los McCann en sus vacaciones en el Algarve y sugiere que conspiraron con algunos de ellos para simular el rapto y ocultar el cuerpo.

Desde que la Fiscalía ordenó el archivo del caso Amaral ha acusado ya varias veces públicamente a los padres, que siempre defendieron su inocencia.

La tesis del rapto de la niña es para el ex inspector un montaje basado sobre todo en testimonios falsos de Kate McCann y de su amiga, Jane Tanner, la mujer que involucró al tercer sospechoso del caso, el británico vecino de la zona Robert Murat, liberado ya también de cargos por la justicia portuguesa.

Amaral expresó su esperanza de que el caso Madeleine, que dio la vuelta al mundo con la campaña internacional organizada por sus padres para buscarla, sea reabierto algún día y se haga justicia a la muerte de la niña.


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