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11 de mayo de 2008

NACIONAL

Los 74 días de agonía de Gerardo Rocha y los preparativos para el legado familiar

Entre rezos y música, Rocha tuvo momentos de cierta lucidez. Su familia busca la estrategia para que su hijo Gabriel asuma los poderes de toda su fortuna.


10/05/2008 - 09:43

Al momento de ungir el féretro con agua bendita, el sacerdote José Patiño, capellán de la Universidad Santo Tomás, entregó a los hijos mayores de Gerardo Rocha, Karla y Gabriel, el recipiente para que bendijeran el atáud de su padre.

Cuando fue su turno, Gabriel se acercó a sus hermanos pequeños, Jorge y Catalina, de ocho y seis años, respectivamente, y los ayudó a realizar esa misma acción. Al terminar la misa, Karla Rocha se acercó a los niños, les dijo que los quería mucho y luego abrazó a Verónica. Dos gestos simbólicos entre los hijos del empresario fallecido la madrugada del lunes, tras permanecer 74 días postrado en una cama de la Clínica Indisa con el 42 % de su cuerpo quemado.

Las heridas de Rocha fueron el triste recuerdo de la noche del 21 de febrero, cuando ingresó al domicilio del martillero Fernando Oliva en El Quisco, lo amenazó con una pistola, lo ató y luego roció con bencina. Tras la explosión, Oliva resultó muerto y su agresor, con las lesiones que le costaron la vida.

GABRIEL, EL COMPONEDOR
Los recelos de Carla Haardt y Karla Rocha (esposa e hija de Rocha) con la actual pareja del empresario, Verónica Espinoza, tuvieron una primera tregua en la sala de espera de la Clínica Indisa, cuando Rocha fue ingresado de urgencia desde la Clínica Reñaca al día siguiente del crimen. En los primeros días las mujeres no se hablaban, ocupaban lugares separados del recinto e ingresaban por separado.

Las decisiones médicas eran comentadas y comunicadas a la hija mayor del empresario y Espinoza sólo se enteraba con posterioridad. Casi siempre estaba sola, sentada a un costado de la puerta de la UCI.

Con el correr de los días y ante una leve mejoría experimentada por Rocha, la sedación de las mañanas disminuyó y Karla Rocha permitió a Verónica ingresar en ese horario.

Elena Vera, la madre del empresario, era la única que conversaba con Verónica para saber de ella y de los niños. Cercanos a la familia le asignan un importante rol en haber acercado a las mujeres, pero a quien señalan como el responsable de construir puentes es a Gabriel Rocha Haardt.

El joven de 34 años ha mantenido siempre contacto con Verónica y ha demostrado preocupación por sus tres hermanos. Es él quien se encargó todo este tiempo de entregar una mensualidad a la pareja de su padre, y quien ha garantizado que los niños recibirán todos lo que les corresponde para su manutención.

Por ley, a Espinoza no le corresponde herencia. La sicóloga tampoco posee bienes a su nombre, ni siquiera el departamento de Camino La Viña que ocupa con sus tres hijos.

El paso siguiente es hacer la posesión efectiva que dividirá en siete partes la fortuna: dos séptimos para la esposa y un séptimo para cada hijo. Mientras estos sean menores de edad, será Espinoza quien los represente.

¿LUCIDEZ?
Karla Rocha y su marido Juan Andrés Muñoz, visitaron a diario al empresario. Junto a su madre rezaban el Rosario y mantenían música en su habitación. Fue ella la más convencida de que su padre tuvo momentos de lucidez. Incluso habló de un secreto que no revelará, pero que le dio paz interior para superar los conflictos pendientes. 

Fuentes ligadas al caso indican que cuando ingresaba a verlo siempre le hacía preguntas de todo tipo y que, en uno de esos momentos, el empresario se habría manifestado arrepentido. Por su parte, Muñoz fotografió permanentemente a Rocha para documentar su recuperación.

EL FUTURO DE LA CORPORACIÓN
Ayer por la tarde, tras la misa en la universidad, los hijos del primer matrimonio de Rocha se reunieron con su madre y con un abogado del estudio Barros & Letelier para decidir el futuro de la corporación.

Fuentes cercanas a la familia señalan que la decisión de vender aún no ha sido tomada, y que sólo desde ayer se está analizando un informe encargado a Larraín Vial sobre las opciones que poseen los herederos.

En este escenario, una vez más, el hombre clave es Gabriel Rocha Haardt. El 27 de noviembre de 2000 recibió de su padre un mandato amplio que lo faculta para representarlo. Este poder expiró con la muerte de su padre, pero hace cerca de un mes, con la vigencia de ese mandato y la asesoría de los abogados, Gabriel reestructuró sus poderes sobre las sociedades como una forma de adelantarse al escenario actual. De él dependen ahora todas las decisiones.

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