26 de mayo de 2008
En una semana el déficit hídrico ha bajado en 20% y las perspectivas meteorológicas para los próximos meses anuncian nuevas lluvias.
Jessica Marticorena , David Lefín y Pamela Fierro E.
Las intensas lluvias que afectan a la zona centro sur del país no sólo provocaron inundaciones y graves trastornos a la población. También trajeron buenas noticias para el abastecimiento eléctrico de los hogares y las perspectivas económicas del país.
El frente de mal tiempo alivió el escenario de estrechez energética y redujo con ello el riesgo de racionamiento. De paso, disminuyó las probabilidades de que el crecimiento de la economía se viera afectado por la amenaza latente de los efectos de la sequía y los cortes de luz.
Las copiosas precipitaciones -que deberían continuar, según Metereología- elevaron el agua acumulada en los principales embalses que sirven para producir energía hidroeléctrica. Así, en una semana disminuyó en 20% el déficit que había respecto de un año normal. Hasta el jueves de la semana pasada, previo al inicio del frente de mal tiempo, la escasez de energía embalsada alcanzaba al 45%, según cifras entregadas por la Comisión Nacional de Energía (CNE). Ayer, el volumen faltante de reservas hidroeléctricas era de 36%, comparado con un período normal y de 26% frente a igual fecha de 2007.
"Desde el punto de vista energético, la lluvia ha significado un alivio. Reduce la probabilidad de racionamiento en los próximos meses, aumenta la capacidad de generación hídrica y revierte un poco las fuertes restricciones que hemos estado enfrentando en los últimos meses desde el punto de vista de la capacidad de generación hidroeléctrica", dijo el ministro de Energía, Marcelo Tokman.
No obstante, la autoridad no canta victoria. "Si bien para los próximos meses estas lluvias ayudan mucho, todavía estamos en niveles de seguridad más bajos que en un año normal y por eso hay que tomárselo con cautela todavía".
Además de las lluvias, dijo Tokman, ayudarán a evitar los cortes de luz los ahorros de consumo eléctrico que hagan los hogares y las empresas. En lo que va de mayo, la demanda eléctrica ha caído en 6,9%.
CLAVE ES EL LAJA
Los expertos optan por la cautela. "El embalse más importante para generación eléctrica es el Laja, que representa el 70% de toda la energía embalsada del SIC. Recuperar sus niveles normales puede tardar dos años o más", dice María Isabel González. Recuerda que a mediados de 1998 "también llovió mucho, pero igual terminamos ese año con una de las mayores sequías. El riesgo de racionamiento bajó, pero no desapareció", añade.
Con todo, la experta explica que si bien aún hay que esperar cómo evolucione la hidrología el resto del año, un beneficio que sí se notará en lo inmediato es la baja de los costos energéticos. "Estas lluvias permitirán que las centrales de pasada, que no tienen embalse, puedan ser despachadas, desplazando a las plantas térmicas que funcionan con petróleo diésel, que son mucho más caras. Eso permitirá estabilizar los costos del sistema y de los usuarios", precisa.
UN RIESGO MENOS
Como un problema menos para la economía califican los economistas, el que se aleje el riesgo de sequía y racionamiento eléctrico con las últimas lluvias. Y si bien sostienen que esto aún no es suficiente para subir las proyecciones de crecimiento para el año -las que apuntan en promedio a una expansión de 4%-, al menos reduce las probabilidades de un nuevo recorte por este factor.
En las proyecciones del mercado para la expansión económica de 2008 si bien la sequía y el racionamiento se consideraban como un riesgo, no estaban incorporadas en las cifras pronosticadas, pues no estaba clara la magnitud que ambos factores podrían alcanzar. Por ello, las precipitaciones trajeron un "alivio a la economía" y así lo consideró también la autoridad.
"Si este proceso continúa y si tenemos más disponibilidad de agua, esa es una buena noticia para los costos energéticos, qué duda cabe. Y en la medida que el sector energético ande mejor, toda la economía anda mejor", afirmó ayer el ministro de Hacienda, Andrés Velasco.
El año pasado, el sector eletricidad, gas y agua (EGA) restó cinco décimas a la expansión del Producto Interno Bruto (PIB), al registrar una caída de 10,7% en su valor agregado, por cuanto la escasez de lluvias obligó a reducir la generación hidroléctrica y aumentar la térmica, que es más costosa. Como efecto secundario, los mayores costos energéticos también afectaron a sectores clave, como la industria.
En el primer trimestre de este año, el sector EGA redujo entre cuatro y seis décimas al PIB. Sin embargo, el economista del banco BBVA, Miguel Cardoso, sostiene que en la medida que se confirme que se aleja el riesgo de la sequía, el sector podría comenzar a registrar variaciones positivas en el segundo semestre, si aumenta la generación hidroeléctrica. Con ello, en todo 2008 su contribución a la economía sería al menos nula y no negativa como en 2007.
"La sequía era un riesgo bastante importante para el año, porque no sólo aumenta los costos, sino que además tiene un impacto directo en la agricultura", agrega Cardoso.
"Se había dicho que el año iba a ser seco y al parecer ya no va a ser así, lo que reduce la opción de un racionamiento. Esto no necesariamente lleva a revisar las proyecciones de crecimiento hacia adelante, pero las lluvias vienen a limpiar uno de los nubarrones que había en esta materia", coincide el académico de la Universidad de Santiago, Guillermo Pattillo.
Mientras, el economista de Corp Reserch, Sebastián Cerda, comenta que "hay una mejora desde el punto de vista que se aleja el racionamiento energético". No obstante advierte que, de todos modos, los costos de la energía seguirán altos durante el año.
A lo anterior, el ministro de Hacienda agregó que otro factor que ayudará un mayor dinamismo de la economía en el segundo semestre será la fortaleza de la inversión que en enero-marzo creció 15,5%. Parte importante de los proyectos corresponden precisamete al sector energía.
PREVÉN AÑO HIDROLÓGICO NORMAL
Según la Dirección Meteorológica de Chile, el fenómeno de La Niña -que trae sequía- está cambiando. El Oceáno Pacífico ha presentado condiciones entre normales y ligeramente frías en las regiones monitoreadas por los científicos. Por ello, los especialistas de Metereología pronostican una retirada de La Niña, lo que dará paso a una fase "neutra", donde se pueden presentar una cantidad indefinida de precipitaciones, para luego dar paso al fenómeno de El Niño. Se espera para los próximos meses precipitaciones normales o, incluso, por sobre lo normal en la zona sur y sur austral del país. Siendo la excepción en Punta Arenas.