26 de mayo de 2008
En una franja costera de apenas ocho kilómetros se están haciendo inversiones por cerca de US$ 4.000 millones, que transformarán a la localidad nortina en la futura capital energética del país.
"En Mejillones yo tuve un amor...". El conocido foxtrot de Gamaliel Guerra hoy no es sólo tarareado por lugareños nostálgicos, sino por ejecutivos de grandes compañías mineras, portuarias y de energía. La entonó hace unos días el propio Roberto Angelini, al inaugurar una planta de combustibles de Copec. Y también el ministro de Energía, Marcelo Tokman, al ir por cuarta vez al pueblo a cortar cintas. Porque con inversiones por cerca de US$ 4.000 millones, Mejillones se yergue como la futura capital energética del país y como uno de los puertos más importantes de Chile.
Acostumbrado a renacer de vez en vez -primero fue el guano en la primera mitad del siglo XIX y el boom del salitre una centuria más tarde- el enclave nortino vive un repentino auge de la mano de la minería. Para sacar cobre, oro y molibdeno se necesita energía. Y ahí está Mejillones.
En una franja de ocho kilómetros acunada por el mar, hay cinco centrales eléctricas -tres de Edelnor y dos de GasAtacama- a las que se añadirán otras ocho unidades, cuatro de AES Gener, un par de BHP Billiton y otras más de Suez Energy, por US$ 2.400 millones, y que sumarán hacia el 2011 una generación 1.550 megawatts, casi la mitad de la electricidad del Sistema Interconectado Norte Grande (Sing).
"Cuando se concreten, Mejillones se convertirá en el mayor punto de generación eléctrica del país", afirma Rudolf Araneda, gerente general de GasAtacama. "Desde la perspectiva económica y del mapa de la energía que el país está construyendo, probablemente sea uno de los polos de desarrollo más integrado al Chile del futuro", acota el gerente general de Copec Combustibles, Jorge Bunster.
A las eléctricas se suman la planta de Copec para suministrar diésel a las centrales eléctricas; plantas de ácido sulfúrico y nitrato de amonio, insumos básicos de la minería, una instalación de procesamiento de molibdeno de Molymet y una similar de Codelco que aún está a nivel de proyecto.
ACTIVIDAD PORTUARIA
Para sacar el fruto de tanta actividad minera y llevarlo a sus mercados de destino se requieren puertos y ahí están, en Mejillones. El alcalde Marcelino Carvajal explica que si hoy hay ocho sitios de atraque, de aquí al 2011 habrá 21 frentes, capaces de transportar 7,5 millones de toneladas al año. "Seremos uno de los mayores puertos de Chile, sino el más grande", sostiene.
¿Qué hace que Mejillones atraiga tantas inversiones? Primero, su ubicación. Es una extensa bahía natural, que permite que ahí se desarrolle la actividad portuaria con buques de gran calado, explica el edil.
Araneda añade que queda en el "vértice exacto" que le permite entregar energía a los mayores centros de consumo en el norte, como son las faenas de Codelco, Escondida y Antofagasta PLC. Un segundo factor es que no está saturada de emisiones, como sí lo está Tocopilla.
Y un tercer factor, añade Alvaro Arroyo, gerente general de CPM, es que su expansión ha sido planificada geográficamente y de ahí que la actividad portuaria se complemente con la industrial.
Otra razón, agrega Carvajal, es la buena relación del municipio y el mundo empresarial. Como hay un gran paño de propiedad de Bienes Nacionales y una planificación territorial que da espacio a las inversiones industriales, hay ciertos trámites que son más expeditos que en otras comunas. "El sector privado tiene la plata y por ende pone la música y nosostros somos sus aliados", dice Carvajal.
LOS PIONEROS
En Mejillones siempre ha habido actividad industrial. Primero el guano y luego el salitre y en las postrimetrías del siglo XX, la pesca. Como evidencia del auge pesquero queda la planta de Corpesca, que "a mí me tocó personalmente construir, por el año 80, cuando recién empezaba", confidencia Roberto Angelini, presidente de esa empresa. Después, en los 90, se instalaron las centrales eléctricas.
"Preveíamos que la actividad minera se incrementaría y como contábamos con una fuente de energía más barata, el gas argentino, desarrollamos centrales en la zona", rememora Araneda, cuyas instalaciones se valorizan hoy en unos US$ 900 millones, aunque en su momento costaron un tercio de esa cifra.
Según Marcelino Carvajal, el nuevo aire de la ciudad nortina le debe mucho al Complejo Portuario de Mejillones, un proyecto ideado cuando Juan Villarzú timoneaba la estatal Codelco, hacia fines de los 90.
"Partió moviendo cátodos de cobre, pero ahora tiene carga a través de contenedores", explica. Alvaro Arroyo, del CPM, señala que el complejo tiene una planificación de 100 años, con accesos independientes de la ciudad y capacidad de expansión.