7 de julio de 2008
Se trata de los principales costos asociados a la Unidad de Fomento, instrumento que se encuentra indexado al IPC y que al 9 de agosto superará los $960.
La inflación no da tregua y llegó para quedarse, es el diagnóstico que las mismas autoridades económicas realizaron esta semana, entre ellas, el presidente del Banco Central, José De Gregorio, quien reconoció que el retorno del IPC a la meta de 3% tardará más que lo previsto hace unos meses.
Más aún, el dato de 1,5% del IPC de junio cayó como un balde de agua fría en las expectativas económicas.
Con los ya conocidos efectos al alza de un mayor nivel de precios en la tasa de interés, lo que se traduce créditos más caros y una desaceleración en la actividad productiva y el consumo, otro gran damnificado es la Unidad de Fomento (UF), -que se encuentro amarrada a las variaciones de IPC. De esta manera, en 31 días subirá $304,88, alcanzado $20.630,19 el próximo 31 de agosto, mientras que a la misma fecha, en lo que va del año la escalada superará los $960.
Haciendo un poco de historia, hace más de 40 años, ésta se creo con el fin de proteger, entre otras cosas, lo ahorros y contar con un instrumento de protección ante el avance de la inflación.
Es por ello que existen una serie de pagos indexados a la UF, como los arriendos, dividendos hipotecarios, aranceles educacionales, planes de salud y depósitos bancarios.
Pero es en el tema inmobiliario donde los efectos se dejan sentir con mayor fuerza.
“En general para la gente que está comprando casa prácticamente todos los dividendos están atados a la UF. Eso normalmente incide entre el 20% y 30% del presupuesto de la mayoría de los hogares que se encuentran en esta situación”, explica el economista de la Universidad Gabriela Mistral Erik Handl.
A lo anterior, dice que el otro sector en que la UF se deja sentir con mayor intensidad en los reajustes de las tarifas educacionales y los planes de salud.
Respecto a los créditos de consumo, el analista de Aserta, Hernán Frigolett, asegura que el impacto es menor, dado que la mayoría de estos préstamos se encuentran pactados en pesos y a tasa fija.
Ante esta inestable coyuntura de encarecimiento del costo de la vida, “no es mucho lo que se puede hacer y no queda más que aguantar y readecuar e presupuesto en los hogares, asegura Hanidl.