6 de julio de 2008
La iniciativa se enmarca dentro del proyecto Nuestras Raíces Verdes de Explora- Conycit, y consistió en talleres de cocina de plantas medicinales y de teñido.
Las tres trabajaron en el Laboratorio de Botánica de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica y fueron ayudantes y se consideran discípulas del profesor Miguel Gómez y de su clases de flora nativa. También dictaron el curso Los verdes secretos de Chile, en el marco del Programa educacional para niños con talentos académicos, PENTA UC. Fue después de esta experiencia de un año como profesoras que las agrónomas Javiera Díaz y Josefina Hepp, y la socióloga y futura ingeniera forestal Pamela Torres, se propusieron extender la propuesta al sistema escolar.
Querían transmitir la valoración de la ciencia y de la flora nativa a la mayor cantidad de niños posibles. Así nació el proyecto Explora-Conicyt Nuestras Raíces Verdes, un taller a cargo de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la UC que se imparte hasta diciembre de este año en tres colegios, uno en Santiago para 50 niños, otro en Temuco para alrededor de 30, y el tercero en Ancud, Chiloé, donde son 180. Para ello cuentan con el apoyo de instituciones como las Fundaciones Senda Darwin, AraucaniAprende y Omora y de los profesores de la UC Gloria Montenegro, Miguel Gómez y Juan Armesto, entre otros.
La idea es que a través de charlas, fotografías, actividades interactivas y talleres de uso tradicional de las plantas, los alumnos de entre 5º y 7º básico conozcan y aprendan a valorar la flora nativa de Chile. El proyecto también pretende estimular la curiosidad, la reflexión y el pensamiento científico en los niños a través del conocimiento y la experimentación de distintos usos de los recursos vegetales.
El taller, de carácter extraprogramático, parte mostrando conceptos básicos de botánica, cuáles son las principales características de las plantas chilenas y cómo se clasifican. Incorpora un recorrido virtual a través de muchas fotografías de los tipos vegetacionales que conforman los paisajes del Norte, centro y Sur del país. Son clases interactivas, donde se introducen contenidos a través de juegos y de actividades como reconocer las plantas que crecen en los alrededores del colegio.
Las exposiciones también introducen los usos tradicionales de la flora nativa y su valor cultural, los diferentes productos que se pueden obtener a partir de ésta y destacan la importancia de la conservación y el uso sustentable de estos recursos.
Las encargadas del proyecto cuentan que las experiencias de trabajo con los tres grupos de niños ha sido muy diferentes. En Santiago, dicen, son niños urbanos, que no tienen mucho contacto con las plantas. En la ciudad de Ancud en cambio, los alumnos tienen el bosque al lado. Y en Temuco, donde los niños son fundamentalmente de origen mapuche, muchos tienen contacto con plantas medicinales, pero tienen vacíos en otras áreas más botánicas o no conocen los nombres de las especies.
Después de las charlas viene la etapa de la experimentación, en que los niños van a tener la oportunidad de participar en talleres de plantas medicinales, teñido y cestería con fibras naturales, cocina tradicional y fabricación de detergente a partir del quillay. "Ese es el fuerte del proyecto, el método de aprender haciendo; que los niños jueguen harto, se cautiven con esto y así integren los conocimientos más científicos", dice Javiera Díaz, directora de la propuesta.
Y, respecto a la dinámica de los talleres, explica: "Nosotros ponemos a disposición los materiales, las plantas, recolectamos algunas cosas con ellos y experimentamos. Les decimos ¿esta planta, teñirá? ¿Teñirá lo mismo las hojas que el tronco, las raíces y las flores? ¿Será lo mismo si pico las hojas o las dejo enteras? ¿Será lo mismo si yo uso las hojas secas o frescas? Todas esas preguntas pueden ser preguntas científicas si las hacemos en forma adecuada, si aplicamos una metodología correcta, si tomamos los resultados de una forma científica y sacamos una reflexión de eso".
La experiencia teórico-práctica acumulada durante el curso será recogida en un libro. El equipo de la UC espera que la publicación sirva como modelo a otras instituciones que quieran llevar adelante iniciativas similares y permita así ampliar el número de beneficiarios del proyecto.