12 de mayo de 2008
El autor de libros como "El desorden de tu nombre" y "La soledad era esto", está de paso en Buenos Aires,a donde viajó para presentar su última novela, en el marco de la Feria del Libro.

Son muchos los autores que se iniciaron en la escritura a través del periodismo. Sin embargo, en el caso del español Juan José Millás, la ecuación se dio a la inversa: incursionó en el periodismo pasados los cuarenta, cuando ya se había consagrado como escritor con novelas como "Cerbero son las sombras", "El desorden de tu nombre" y "La soledad era esto", ganadora del Premio Nadal en 1990.
Quizá por eso, cada vez que termina una novela, Millás (Valencia, 1946) sospecha que podría ser la última. "No me imagino sin escribir. Por suerte tengo los recursos del periodismo, que me gusta cada vez más. Sí me puedo imaginar en el futuro escribiendo para los periódicos, pero quizás no volviendo a escribir una novela", confesó en Buenos Aires, a donde viajó para presentar su última novela, "El mundo", Premio Planeta 2007, en el marco de la Feria del Libro.
"Novela autobiográfica" o "autobiografía novelada" ("no sé mucho dónde cargar el acento"), "El mundo" es un viaje a la infancia de Juan José Millás en el seno de una familia humilde con nueve hijos que a principios de los 50 se trasladó desde Valencia a los suburbios de Madrid, donde fueron "pobres como ratas". "Casi siempre al terminar un libro se piensa que puede ser el último, pero en el caso de "El mundo" fue una sensación muy acentuada. Sentí que quizá no tuviera necesidad de escribir más", explicó. "Esta novela ha tenido para mí algo de útero que ha expulsado a un Millás nuevo, es una novela que me ha limpiado mucho, que me ha dejado esa sensación de convalescencia que tenemos cuando salimos de una enfermedad, en la que te sorprende tu propio cuerpo después de haber estado ocho, diez días en la cama. Es la sensación de estrenar el mundo y de estrenarte a ti mismo. Tengo esa sensación de que todo es nuevo. Igual se traduce en que no tenga necesidad de escribir ninguna novela más".
"Tengo acerca de mí la idea, posiblemente absurda, de que me he salvado", confiesa Millás en una parte de su novela. ¿De qué? "De llevar una existencia opaca, que era la existencia opaca de aquella calle y de aquel barrio", afirmó. "Creo que el personaje de Millás se salva leyendo, con el acceso a los bienes de la cultura, pero sobre todo, a través de la lectura".
Si bien la infancia del escritor, que también publicó varios libros de cuentos ("Cuentos de adúlteros desorientados", "La viuda incompetente y otros cuentos") y recopilaciones de sus artículos periodísticos ("Algo que te concierne", "Cuerpo y prótesis") tuvo como telón de fondo el franquismo, Franco jamás es mencionado a lo largo de la novela. "No quería caer en una descripción costumbrista de la época, me daba pánico. No es una novela sobre el franquismo, sino sobre la infancia, y creo que todas las infancias se parecen con la independencia del paisaje en que discurran".
Para Millás, los escritores se dividen entre quienes dicen que escribir es fantástico y quienes afirman que es una tortura. Para él, es una combinación de las dos cosas. "Creo que esta división tan radical se debe a que vivimos en una cultura muy dual, donde desde pequeños nos educan en una percepción dual; nos hablan del bien y del mal, del cielo y del infierno, de derecha e izquierda, arriba y abajo. En esa cultura dual es difícil entender que haya contrarios que sean simultáneos. En la escritura pasa eso: gozas y sufres simultáneamente, y mucho; a veces gozas porque sufres, a veces sufres porque gozas, y es así, a mí me pasa".
DPA