19 de mayo de 2008
El segundo largometraje del director chileno se estrenó en la sección paralela del Festival de Cannes, La Quincena de los Realizadores, que en 2008 cumple 40 años.

La obsesión de ser lo que no se es, en huida sin fin de una realidad hostil, a veces sórdida, ambientada en la dictadura de Pinochet, es uno de los temas de "Tony Manero", película que el director chileno Pablo Larraín estrenó hoy en Cannes y que dedicó "a la mujer de su vida".
El realizador de "Fuga" (2006) y fundador de la productora Fábula, ilustró asimismo en su nuevo filme otros efectos nocivos y sutiles de una dictadura, más allá de la dramática pérdida de identidad del personaje principal.
Es como "una metáfora de la violencia, de la dictadura y de los ideales políticos de la oposición".
En algunas entrevistas "me hacen preguntas muy sofisticadas", pero "esto es bastante sencillo", el mensaje es "muy simple", es la historia de un hombre en plena dictadura de Pinochet, en Chile, a finales de los años 70", añadió.
La película "combina elementos" de una manera bastante simple, que tiene que ver con la idiosincrasia chilena, y en "cómo ha importado modelos extranjeros", recalcó.
La obsesión principal es la de un ciudadano deseoso de imitar hasta lo más profundo de su ser a 'Tony Manero', el personaje de John Travolta en la película "Fiebre del sábado noche".
Un hombre "casi analfabeto", en el contexto de un medio opresor, que "opera como un pequeño hormigueo", que además de pretender "realizar el sueño de un norteamericano" ni siquiera es real, pues es "el de una película", destacó el director.
"Es una historia que a nadie le importa, la historia de ese hombre, y precisamente, eso es lo que hoy importa", subrayó.
Su existencia no era suficiente ni su propia identidad, comentó Pablo Larraín, quien se dijo convencido de que "finalmente, todos queremos ser otro".
La aparente pusilanimidad del personaje no le impide ser capaz de cualquier cosa por acercarse a su meta, sin problemas de conciencia.
La película no es precisamente muy alegre, pero Pablo Larraín, nacido en 1976, visiblemente contento de haber sido elegido por La Quincena de los Realizadores para estrenarla en Cannes, deseo al público que la disfrutase "como él y su equipo disfrutaron haciéndola".
"Uno trabaja muy privadamente, filma silenciosamente", con sus propios intereses artísticos y de alguna manera "la película termina interesándole a otros, termina siendo exhibida", comentó.
Es "sencillamente maravilloso", celebró poco después del primer pase de la jornada.
Es muy bonito lo que pasa", hay un "impulso original, que tiene que ver con la poética del proceso y que te va guiando", es "un viaje muy bonito", recalcó.
"Con mi película anterior no ocurrió, y ahora sí", añadió el realizador, que dijo haber tenido sólo ecos positivos del primer pase de la jornada.
"Todo lo que he oído es muy bueno, pero tampoco oí las cosas malas", consideró.
El segundo largometraje de Pablo Larraín se estrenó en la sección paralela del Festival de Cannes La Quincena de los Realizadores, que en 2008 cumple 40 años desde que la Sociedad Francesa de Realizadores la fundó para promover el cine de autor e independiente.
"Tony Manero" fue el primero de los cinco filmes iberoamericanos de este festival "off", donde mañana se estrenará "Acné", una coproducción entre Uruguay, Argentina, España y México, de Federico Veiroj.
EFE