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6 de julio de 2008

CULTURA

Originales tejidos con las manchas del té

"T" es el nombre de la muestra que las artistas Valeria Burgoa y Denise Blanchard presentan en el Centro Cultural Las Condes. Una experiencia de arte y reciclaje.  

Alejandra Zúñiga C.


04/07/2008 - 16:33

Manchas que se transforman en tintes. Figuras que se forman de la unión y multiplicación de sus elementos. Objetos reciclados que se convierten en arte. La muestra "T", que se presenta hasta el 3 de agosto en el Centro Cultural Las Condes, exhiben una serie de piezas que deben toda su esencia a la transformación de bolsas de té utilizadas en cuadros, instalaciones y hasta esculturas.

"Este es un trabajo que venimos realizando desde hace unos años, donde usamos la bolsa reciclada después que es secada, y se transforma en el material para crear obras", comenta a LaTercera.com la artista Valeria Burgoa, una de las dos responsables de la muestra e iniciadora de este trabajo. 

Porque todo partió el 2002, cuando la Licenciada en Arte comenzó a recolectar bolsitas de té para hacer cuadros en pequeño formato. Cuatro años después conoció a Denise Blanchard a quien también interesó esta propuesta y juntas comenzaron a trabajar en una serie de proyectos que además de los envases de té las ha tenido recolectando objetos como tabs de latas, telas recogidas de basureros en Patronato o botellas de plástico. Una línea de trabajo dedicada a recoger lo que otros ya no quieren o nunca desearon.

Con estos elementos dan vida a una serie de universos visuales caracterizados por paisajes donde la palabra reciclaje se asoma en cada rincón. "Lo que nos interesa es la huella del té, la mancha, los hongos, todo lo que va quedando en el papel, que es como una especie de tinta", afirma.

La idea de tomar un elemento cotidiano como éste para luego descontextualizarlo de su carácter de desecho y transformarlo luego en un elemento que da vida a una obra de arte es para las artistas sólo una de las parte del proyecto que presentan. Un ejercicio que tiene como principal referente los experimentos duchampianos con los "ready made" y que permite trabajar con el elemento visto ahora como una pieza independiente que trasciende a su anterior condición de "basura".

"Hay un tema con el sentido que tiene lo que se desecha y luego se recupera; de lo precario, de darle un valor distinto a las cosas. Por eso tomamos un elemento tan cotidiano y transversal como éste", comenta. Porque todos tenemos conocimiento de cómo se toma un té y también cómo luego aquella bolsa es lanzada a la basura, pero es en la continuación de la cadena, o la interrupción de ella, donde estas artistas entran en escena.

"En esto hay todo un sentido de reciclaje, de lo cochino, de lo que ya fue tocado, que estuvo en un basurero", dice la artista. Sin embargo, la intención de las autoras va más allá de divulgar la procedencia de sus materiales de trabajo, su objetivo final tiene que ver con la valoración que logra el objeto cuando ya no es visto como desecho.

"Estas son piezas hechas de materiales reciclados pero lo importante es ver que no valen ni más ni menos que un cuadro que es pintado con un óleo", concluye Burgoa.

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