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6 de julio de 2008

CULTURA

Experto de ILM dice que el aporte de los efectos a cintas menos espectaculares es igual de valioso

Mark Casey se siente orgulloso de trabajar con Woody Allen o Clint Eastwood. "Somos mucho más que George Lucas", dice.

EFE


04/07/2008 - 19:08

La compañía de efectos visuales Industrial Light and Magic (ILM), artífice de La guerra de las galaxias, pidió hoy en el Festival Mundos Digitales de La Coruña, que se valore su aportación a cintas menos espectaculares como Los secretos de Harry, de Woody Allen, o la próxima de Spike Lee, Miracle at St. Anne.

"Trabajar con alguien como Woody Allen no es un trabajo menor. Es un director que, aún sin tener una concepción de lo que son los efectos visuales, sabe perfectamente lo que quiere", explicó Mark Casey, quien trabaja en el departamento artístico de ILM desde 1996 y ya colaboró con el genio neoyorquino en Zelig.

Aquella película, que retrataba hace veinticinco años a un hombre-camaleón capaz de mimetizarse con el entorno en el que se encontraba, fue "un trabajo muy duro, pero muy bonito, anterior a toda la era digital y con un trabajo óptico prácticamente artesanal" que todavía hoy llama la atención.

Light and Magic, que trabaja actualmente en la película de Lee, y que también ha hecho labores más sutiles como Medianoche en el jardín del bien y el mal (1997), de Clint Eastwood, ha curtido, en cambio, el grueso de su prestigio en cintas técnicamente más complejas y en rentabilísimas sagas.

Nombres como Indiana Jones o Harry Potter, la citada Guerra de las galaxias, los dinosaurios de Jusassic Park, Piratas del Caribe con el personaje netamente digital, Davy Jones, Viaje a las estrellas y Transformers, tienen tras de sí la magia y la luz de esta empresa.

De estas dos últimas preparan ahora nuevas entregas: la undécima en el caso de los tripulantes de la Enterprise, y la segunda en el caso de los avatares de los autobots y los decepticons.

"Pero realizar nuevos episodios no adelanta nada de trabajo. Normalmente es como empezar de nuevo. Hay que superar un precedente muy difícil, siempre se crean nuevos personajes y la tecnología muta de una película a otra", se defiende Casey.

ILM, pionera en elementos como la cámara "motion control" para el episodio IV de La guerra de las galaxias en 1977, o en el diseño del primer personaje protagonista enteramente digital con el verborréico Jar Jar Binks de La amenaza fantasma (1999), presenta ahora en La Coruña un recorrido por su historia bajo el nombre de Pasado, presente y futuro.

Comprobado que los dos primeros se han regido por el éxito, para el tercero Casey reconoce que sus próximos logros "se apreciarán detrás de las cámaras, aportarán más facilidades al trabajo de director que sorpresas al espectador".

Con el reciente fracaso de Meteoro, de los hermanos Wachowski, sobre sus espaldas, Casey se defiende: "Se tiende a interpretar que una película de efectos especiales es mala y eso no es cierto o, en cualquier caso, no es nuestra culpa".

"Es verdad que hay películas que sería mejor ver sin sonido, porque todo lo que aportan es meramente visual", pero es un problema del guión, "no de los efectos, a no ser que éstos sean muy pobres".

En ILM no suelen serlo, desde luego, pero "hay épocas muy activas en las que podemos decir que sí sólo a los mejores retos profesionales y a los mejores guiones, pero también es verdad que hay otras en las que no hay mucho trabajo y hay que coger el que nos ofrecen", reconoce.

Y, de paso, Casey se deshace de otro de los mitos sobre la compañía: "Somos mucho más que sólo George Lucas. Es verdad que algunos miembros de la compañía, cuando cerramos la saga de La guerra de las galaxias, habían crecido con ello y el sueño de su vida era crear esas películas, así que tuvieron que replantearse si querían seguir", dijo.

Pero hoy, aunque la saga prosigue con las Guerras clónicas (cinta de animación que se estrena en agosto), en el departamento de animación de ILM "el mayor arte de nuestro trabajo ha sido con otros directores y otras productoras", concluye.

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