El argentino Juan Martín del Potro tuvo un exitoso debut en el Abierto de Australia tras vencer al ruso Mischa Zverev por 6-3, 6-4 y 6-2. Lo que pocos saben es que horas antes fue protagonista de una verdadera historia de terror.
En su primer día en el hotel donde reside desde que llegó a Melbourne, el transandino tomó el ascensor, colocó la tarjeta habilitante y apretó el botón del piso 28, donde está su habitación. Pero de pronto, se apagó la luz, se cortó el sistema, hubo una especie de explosión y apenas se veía una tenue luz que señalaba el nivel 27.
Pasaban los minutos y Del Potro comenzó a desesperarse. Hizo varios llamados, pero seguía atrapado sin luz y sin poder accionar el botón de emergencia, porque también se había descompuesto. Según reconoció, se le quebró la voz y hasta se quedó sin aire: "Pensé que me moría", aseguró.
Pasaron dos horas y media solo, sin ver a nadie. Ya con poco aire, y en medio de un silencio alarmante, llegó la ayuda desde el techo del elevador y, al fin, vio la luz. "Estaba mareado, me dolía la panza", declaró al diario argentino La Nación.
"Desde ahora en más, siempre voy a subir con otra persona a un ascensor. Siento que mi habitación es una cárcel, que voy a un lugar horrible. Además, después casi no dormí, me despertaba todo el tiempo", explicó sobre la historia de terror que protagonizó.