11 de mayo de 2008
El técnico holandés afronta tranquilo sus últimas horas al mando de los catalanes, donde será reemplazado por Josep Guardiola, atribuyendo su salida a "los mecanismos del fútbol.

Frank Rijkaard cosechó en Barcelona una Champions, dos Ligas españolas y dos Supercopas.
Frank Rijkaard está viviendo sus últimos días como entrenador del Barcelona con una tranquilidad y altura poco habituales en el fútbol, a tal punto que el holandés promovió hoy el "amor" y la "honestidad" durante sus declaraciones de despedida en su últimas horas al mando de los catalanes.
"Hemos trabajado mucho con el corazón y con honestidad. La gente que he conocido aquí nunca la podré olvidar. Quiero agradecer los momentos vividos, no sólo los éxitos, sino todos", dijo Rijkaard, que será sustituido en la próxima temporada por el ex mediocampista del Barcelona Josep Guardiola.
Rijkaard vistió una camiseta azul con cuello en la que la palabra "amor" aparecía claramente destacada. Pese a que su sustitución por Guardiola llegó antes a las páginas de los medios de prensa que a sus oídos en forma oficial, Rijkaard dijo no guardar rencor, y atribuyó lo sucedido a "los mecanismos del fútbol".
El holandés dirigirá mañana por última vez al Barcelona en el Camp Nou, en el partido que enfrentará a los azulgrana con el Mallorca. Tras cinco temporadas al frente del club, el balance de Rijkaard no es en absoluto despreciable: una Liga de Campeones, dos Ligas españolas y dos Supercopas, aunque los dos últimos años sin títulos terminaron condenándolo.