El flamante director de selecciones de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Andrés Sánchez, aseguró que no permitirá más la realización de ceremonias religiosas colectivas en las concentraciones, antes de los partidos de la "verdeamarilla".
"Conmigo no va a haber cultos. Quien quiera, que vaya a rezar a su habitación", afirmó Sánchez, quien dejó la presidencia del club Corinthians antes del fin de su mandato para asumir el puesto de dirigente en la CBF.
Durante los últimos años, un creciente número de jugadores evangélicos en la selección dio lugar a varias manifestaciones religiosas, incluso una rueda de oraciones en plena cancha tras la conquista de la Copa Confederaciones de Sudáfrica en 2009, episodio criticado por la FIFA.
Sin embargo, los cultos siguieron realizándose dentro de las concentraciones, como en el Mundial de Sudáfrica, en el que Jorginho, entonces auxiliar técnico de Carlos Dunga, promovía reuniones evangélicas con la participación de jugadores religiosos como Kaká, Lucio, Josué y Felipe Melo, entre otros.
Sánchez justificó que el problema no es la religión, sino cualquier actividad que incomode a los otros dentro de un ambiente común. "Por ejemplo, yo soy católico, pero no puedo obligar a alguien a serlo", explicó el dirigente, quien participó de la concentración en Sudáfrica como jefe de la delegación brasileña, invitado por la CBF.
En sus habitaciones, sin embargo, los jugadores podrán orar o dedicarse a la que, según Sánchez, es la nueva actividad preferida de los futbolistas: la internet.
"Los jugadores se encierran con el iPad. ¡Por el amor de Dios, lo que hacen allá! Pero pueden hacer lo que quieran en la concentración mientras que no molesten al prójimo", concluyó.